1. Registra tus tropiezos
  2. Eso es todo.
  3. Dejar un hábito no es un esfuerzo de una sola vez, es un proceso continuo de llegar a conocerte a ti mismo y tu contexto.
  4. Cada vez que falles, escribe qué estabas haciendo, sintiendo o anhelando. Y en en qué contexto sucedió.
  5. Aprenderás cada vez más cuándo eres más vulnerable y qué situaciones desencadenan más este comportamiento.
  6. Luego, diseña estrategias para prevenir esas circunstancias (por ejemplo, evitar personas/lugares o autorregularse con la meditación).
  7. Muy pronto comenzarás a actuar de manera diferente, simplemente porque te ** recableaste a ti mismo ** y a tu entorno.