Este artículo no habla de la violencia intrafamiliar, el maltrato animal o el bullying. Yo doy por sentado que está claro que la mayoría de estos temas no tienen justificación alguna. Sin embargo, existen algunas actividades más rutinarias que hacemos todo el tiempo, y hoy quiero mostrarte lo mal que están:
1. Estar Estresado
Nadie puede decirte: “¡Oh! ¡Vaya! De verdad lo siento, pero estaba muy estresado el otro día”. Por supuesto que no, estar estresado es un actitud humana tal como ser violento. Si fuera justificable yo podría decir: “¡Oh!, ¡vaya!, disculpa haberte golpeado en el rostro el otro día, es sólo que estaba un poco violento (carita feliz)”. Estar estresado es el resultado de muchas factores que en su mayoría dependen de uno mismo, de modo que no tiene justificación alguna. Tal vez el único escenario donde esta actitud sea justificable es aquel en el que la persona sufre de una condición mental, en este sentido lo mejor que puedes hacer es recomendarle que visite a su médico.
2. No Tener Tiempo
Partamos de la analogía de que todos somos seres humamos que vivimos en el mismo planeta (en realidad no es una analogía, es cierto, es sólo que a veces pareciese que se nos olvidara). De ser así, vivimos regidos por las condiciones del sistema solar, una de ellas es que nuestro planeta gira sobre su propio eje generando el día y la noche. Este lapso de tiempo dura 24 horas, 24 horas que cada ser humano de la tierra tiene. No hay personas que tengan más ni menos tiempo. Todos tenemos el mismo tiempo.
De modo que no tener tiempo no es el problema, el problema se encuentra en su distribución, en la terrible distribución que hacemos del tiempo, en palabras de Tim Ferris: “La falta de tiempo es en realidad falta de prioridades”. De modo que la próxima vez que una persona te diga que no tiene tiempo para algo, es en realidad porque ese algo no se encuentra entre sus prioridades.
3. Decir ‘Valga la redundancia’
Como me explicó mi profesor de escénicas durante el último semestre, decir “Valga la redundancia” es incorrecto, la redundancia NUNCA vale. Es en realidad un muletilla adquirida con el tiempo con la que tratamos de justificar que nos equivocamos, que no organizamos bien nuestras ideas, que cometimos un error. La próxima vez que alguien diga: “Bla bla bla, valga la redundancia, bla bla bla”, dile que la redundancia nunca vale, y recomiéndale Toastmasters International, una organización empeñada en hacer de las personas unos excelentes oradores.
4. Llegar Tarde
De acuerdo con la Cronémica, rama dedicada al estudio del tiempo desde el uso que le da el ser humano, existen 2 tipos de personas: las monocrómicas y las policrómicas. Las personas monocrómicas son aquellas que distribuyen el tiempo de manera organizada y precisa realizando sólo una actividad a la vez, para ellos el tiempo es dinero. Estados Unidos, Alemania y Suiza son considerados sociedades monocrómicas.
Por otro lado, los países hispanohablantes son considerados policrómicos, realizamos diferentes actividades al tiempo, como ver televisión y cenar, o navegar en internet mientras estamos en un reunión, etc. Raymond Cohen dice que las sociedades policrómicas se enfocan en las relaciones y en la tradición, mientras que las sociedades monocrómicas se enfocan en ‘llevar a cabo las tareas’. Por eso es permisible llegar tarde en Colombia, pero no en Alemania. En mi opinión, sólo una verdadera calamidad podría justificar el llegar tarde o no llegar, pero esto es algo que rara vez sucede. La mayoría de veces simplemente se trata de una pésima planeación personal.
5. No Confirmar Recibido
Todo email debe confirmarse y no hacerlo es una falta de respeto. Confirmar un email significa decir: “¡Hey!, recibí tu comunicación, gracias por lo que sea que sea, la leeré después o lo tendré en cuenta”.
6. No Mirar a las Personas a los Ojos
Es habitual, dado que somos policrómicos, que estemos realizando diferentes tareas a la vez, entre ellas escuchar a alguien que nos habla y responder un email. Pero esto está mal, no poner nuestra atención en la persona que se está dirigiendo a nosotros es una completa falta de respeto. Procura, en lo posible, detener lo que sea que estés haciendo cuando alguien te hable.
